Septiembre del 2002. 17 años, inocente e ingenua pero llena de energía positiva. Primera clase de maquillaje en la academia de estética, bata blanca y primera vez que tenía un pincel nuevo y reluciente en mi mano, dispuesta a realizar el primer maquillaje de mi vida. Todavía no era consciente de la repercusión que tendría  en mi futuro profesional.

Me llamo Laia Martín Artero y me dedico al sector del maquillaje desde hace más de 13 años. Ya de muy jovencita me gustaba este mundo. Supongo que algo tendrá que ver que parte de mi familia materna tenga dotes artísticas.

Inicié mis estudios en Stick Art Studio. Allí me acabé de dar cuenta de que mi vocación iba a ser el maquillaje. Conocí la técnica de la escuela y pude conocer desde dentro a verdaderos profesionales y compañeros con los que compartíamos la misma vocación y con los que hoy en día mantengo una buena relación.

Mis ansias por seguir aprendiendo me llevaron a otras escuelas en busca de nuevos conocimientos de belleza. Al terminar los estudios tuve la suerte de establecerme como freelance. Me gustaba la idea de trabajar en distintas localizaciones a menudo insólitas, conocer lugares nuevos e introducirme en diversos mundos en los que poner en práctica todo lo aprendido y lo que seguía aprendiendo.

Mi experiencia laboral abarca distintos campos como la televisión, el cine, la fotografía, las pasarelas y el teatro. Fue un privilegio para mí poder trabajar con los más grandes en el Gran Teatre del Liceu, en operas de Verdi, Puccini, Szymanowsky y Massenet. Si el mundo del maquillaje ya es apasionante de por sí, combinarlo con uno de los mejores teatros del mundo no tiene precio. Tener la oportunidad de palpar y ver cada opera momento a momento sentada como una niña desde el lateral del teatro en primerísima fila es uno de los mejores y más emocionantes momentos que he vivido a nivel profesional.

Pasarelas como GaudíMax Mara, Bread & Butter o Desigual o programas de televisión para Tele 5 son trabajos en los que he podido conocer a personas muy interesantes.

Trabajé durante más de 5 años como profesora en la Escuela de Maquillaje Colors Up, antigua Montserrat Fajardo y me dediqué a lo que más feliz me hacía: transmitir todo lo que aprendí antes. Allí me brindaron la oportunidad de conocer nuevas técnicas. Cada clase, cada compañera, cada alumno, fue una enriquecedora fuente de inspiración en la que cada día aprendía cosas sorprendentes. Combinar las clases y mi vida profesional me llevó a emprender mi propio camino para seguir alcanzando nuevos objetivos.

Así pues, hoy puedo decir que un sueño se ha hecho realidad: Mi estudio de maquillaje, un espacio creado por mi donde puedo desarrollar mi creatividad, dejar guapísimas a mis novias, volver a transmitir al alumno todo lo que he aprendido durante estos años creando mi propia técnica y combinarlo con sesiones de fotos, editoriales, rodajes y lo que venga!