Laia Martín Beauty Shop

¿Antitranspirable o desodorante?

Si se suda, es por buenas razones…

Aunque el sudor pueda ser incómodo, éste es necesario puesto que es un regulador corporal. A través de esta transpiración natural, nuestro cuerpo baja la temperatura y lo equilibra cuando es necesario.

Y no sólo eso, además, también es un mecanismo a través del cual elimina residuos del organismo que no necesitamos, por lo que, si no dejamos que nuestro cuerpo sude… ¿Cómo vamos a eliminar dichos residuos? 

Sí, está bien… ¡Hay que sudar!

Pero, como comentaba al principio, es bastante incómodo, además, siempre aparece cuando menos lo necesitamos, es decir, en situaciones de estrés o miedo (porque también es un mecanismo que se activa en esta situaciones), por lo que… ¡Algo tendremos que hacer!

Aquí es donde entran las diferentes opciones que encontramos en el mercado, entre ellas, los antitranspirantes.

Este producto suele ser bastante efectivo, pero claro, su forma de actuar no es para nada sana, lo que hace es (casi literalmente) tapar los canales por los que nuestra piel elimina sus residuos y eso no lo queremos, porque, como ya sabemos, es malo para nuestro cuerpo.

Ok. Antipranspirante no vamos a utilizar. Ahora la pregunta es… ¿Y un desodorante normal?

Pues… ¡No nos vale cualquiera!… ¡Ojo al dato!

Normalmente, uno de los ingredientes principales de los desodorantes convencionales es el aluminio. Este ingrediente reduce el sudor que producimos a través de la axila, pero claro, lo hace cerrando los poros.

Otro ingrediente muy habitual que encontramos son los parabenos, que también ayuda a que el desodorante sea efectivo, pero en contra partida, afecta a los ciclos naturales de la producción de estrógeno de nuestro cuerpo, entre otras hormonas.

Entonces… ¿Qué podemos utilizar?

Un desodorante creado a partir de ingredientes naturales, que deje respirar nuestra piel y, además, que sea efectivo, que, cuando sudemos, no haya olores.

¡Os cuento!

Para evitar el olor, el desodorante debe tener una acción antibacteriana porque (¡ojito!) son las bacterias (y no el sudor) lo que hace que, después de sudar, empecemos a oler mal.

Así pues… Sin bacterias, no hay olores!

Por ejemplo, los desodorantes de Clemence & Viven están compuestos de sinergias de aceites esenciales y minerales que limitan este desarrollo bacteriano y, por eso, son tan eficaces.

Respetan la naturaleza de la piel sin ofrecer un efecto antitranspirante.

Contiene bicarbonato de sodio, que es el sustituto natural al aluminio, actuando sobre el crecimiento bacteriano, reduciendo, de esta manera, las poblaciones de las bacterias en la piel que son las que producen el mal olor.

A mi me tienen enamorada y ya no lo sustituyo por ningún otro.

En definitiva, sea cual sea el desodorante que finalmente utilices, yo te recomiendo que uses uno con ingredientes naturales que respeten tu cuerpo y que le dejen eliminar todas esas toxinas que no necesita.

Suscríbete a la Newsletter

He leído y acepto la política de privacidad
Formas de pago

Buscador
de productos

Cuéntanos lo que buscas e intentaremos ayudarte.